Agotado por días de horas extras, un empleado en un rincón de la oficina confundió un maniquí con una hermosa empleada... Pero hoy, el maniquí parecía casi real. Al tocarlo, parecía una persona viva, solo una hermosa muñeca inmóvil y silenciosa. Inesperadamente, el empleado, albergando pensamientos perversos...