Lo que empezó como un simple masaje por motivos de salud cambió mi vida por completo. Preocupada de que su novio dijera: "¿Has subido un poco de peso últimamente?", y para no ser mal recibida, Miori decidió ir a un salón de masajes. Sin embargo, este era un lugar sospechoso que ofrecía a sus atractivas clientas infusiones con afrodisíacos, excitándolas sexualmente, y luego las usaba para tener relaciones sexuales... Miori, convertida en un blanco ideal, no pudo resistirse al placer de los afrodisíacos y poco a poco se volvió adicta a la manipulación del pene...