Su esposo fue hospitalizado por su culpa, y ella sufría acoso laboral a diario. Además, tenía que escuchar las quejas de su esposo mientras le practicaba sexo oral. Agotada física y mentalmente, Mio Kimishima tuvo una noche apasionada con un hombre que conoció en el hospital para calmar su sed. El tierno sexo con un desconocido se convirtió en su apoyo emocional.