Conocí a mi mujer ideal en la boda. Se llamaba Lily. Tenía el pelo negro, largo y suelto, y ojos grandes. La abracé con fuerza, sintiendo su calor, luego la besé y jugué con su cuerpo. Tenía pechos firmes, copa H, un trasero redondo y grande, y un vello púbico muy lascivo. Le abrí las piernas y la observé detenidamente. Le embestí su tierno agujerito con mi gran polla...