Mi padre murió hace un año. No puedo perdonarlo; incluso después de su muerte, no me ofreció ayuda cuando más lo necesitaba. Decidí que algún día haría algo que él jamás perdonaría. Y finalmente llegó el momento. Violé a su esposa, Maki. En el primer aniversario de su muerte, justo frente a su santuario budista, fue el momento perfecto para hacérselo.