Me preguntaba por qué mi hija había tardado tanto en llegar a casa hoy, y en cuanto llegó, corrió al baño, agarró la ducha y empezó a rociarse con agua. Lloraba y decía que su novio había eyaculado dentro de ella y que tenía miedo de quedarse embarazada, así que me pidió ayuda. No me quedó más remedio que usar mis dedos para ayudarla a extraer el semen, pero al final, yo tampoco pude contenerme...