El hijo, que aspira a ser director audiovisual gracias a esa serie, solo tiene a su madre a su lado, así que intenta pedirle ayuda con la filmación. La madre, atendiendo a las exigencias de su hijo, parece usarlo para satisfacer sus deseos diarios, cada vez más intensos, mediante la masturbación, el sexo oral e incluso el coito. "¡Mamá, qué bien!"