Kana, que pasa sus días tranquilamente con su amigo y familiar Izaki, se ve obligada a travestirse durante una broma en un festival escolar. Al principio tímida, poco a poco percibe las miradas cambiantes a su alrededor. Mientras tanto, Izaki, que estaba en el jardín de niños por aquel entonces, también empieza a notar su creciente atracción por él, aunque confundido. «Solo éramos amigos...». La línea se difumina, y tanto su corazón como su cuerpo flaquean. El travestismo se convierte en el catalizador, y su relación entra en un nuevo terreno...