En la biblioteca, ¡vi brillar la ropa interior de una estudiante! Pensé que fue pura suerte, pero la chica me miró y se levantó la falda sin hacer ruido... Mi erección no paraba, y delante de todos, ¡me hizo sexo oral a escondidas...! Intenté desesperadamente contener mis gemidos y aguantarlo. ¡Pero era demasiado sexy! Atormentado por una chica tan excitada, y con la posibilidad de ser descubierto, no pude resistirme.