Durante años, su relación matrimonial había sido tensa; su esposo la maltrataba y Maki comenzó a perder la confianza en sí misma. Su sobrino, Yoshiyuki, que vivía con ella, le confió sus sentimientos secretos... Su cuerpo se sintió estimulado por su confesión. Aunque algo avergonzada, no pudo resistirse y respondió con pasión: "¿Está bien para una anciana como tú?". Maki sintió el placer de un pene que no había experimentado en mucho tiempo; recordó que era mujer. Inconscientemente, su razón estaba dominada por la lujuria, y continuó buscando la felicidad cada día...