La escasez de personal es habitual en los centros de atención; como el personal renuncia uno tras otro, puse a mi esposa como asistente temporalmente. Este trabajo no depende de la opinión de los pacientes; lo sé desde hace años. Sin embargo, mi esposa es demasiado ingenua y siempre es amable con los ancianos. Cuando se lo comenté, dijo que yo era despiadado y me trataba como a una mala persona. Le preocupaba que si uno de esos ancianos pervertidos la atacaba...