Siempre pensé que se casaría conmigo, pero me dejó. Mi jefa, Ebi Saki, me dijo: "Anímame", mientras yo suspiraba sin parar. Al principio, no entendía a qué se refería... Desde entonces, cada vez que estábamos solos, Ebi Saki me estimulaba la parte inferior del cuerpo, deteniéndose justo antes de que estuviera a punto de eyacular. Las ganas de eyacular... no las soportaba más. ...Para cuando me di cuenta, había olvidado por completo a mi exnovia y estaba obsesionado con Ebi Saki.