Ese karaoke estaba lejos de la estación, tenía muy pocas salas, el equipo no era muy bueno y la clientela disminuía constantemente. Sin embargo, tras implementar un sistema, ¡la membresía se disparó! Al parecer, además de la tarifa de la sala, ¡una cuota mensual permitía acceso ilimitado a las mujeres del establecimiento, ya fueran clientas o empleadas! "¿Eh? ¿Qué significa eso?". Al principio me quedé incrédulo. Aunque había una tarifa fija, tener canciones y penes ilimitados parecía demasiado bueno para ser verdad... ¿De verdad? ¡Tengo que comprobarlo ya!