Cuando escuché esa historia, pensé que era increíblemente promiscuo que una mujer pagara por un hombre. «No es adulterio ni una aventura extramatrimonial, solo se trata de hacerte sentir bien», me susurró varias veces la novia de mi vecino. Así que quizá fue por curiosidad... fue pura curiosidad. Esta experiencia sorprendente y emocionante... nunca había sentido algo así durante el sexo con mi marido; era la primera vez que sentía placer.