Aunque no tenían hijos, ella y su esposo vivían una vida tranquila y feliz. Sin embargo, su felicidad duró poco. Su esposo contrajo enormes deudas debido a problemas laborales. Incapaz de encontrar la manera de pagar los préstamos, era acosado diariamente por gánsteres. Finalmente, su esposo vendió a Miyu como garantía para saldar la deuda. "Seguro que vendrán a buscarme", creía Miyu, pero en su angustia y soledad, no pudo resistir, y los gánsteres fueron minando su cuerpo y su mente poco a poco...