La Kaho de Shibuya, una cafetera de cápsulas, lleva muchos años casada con su marido... Como él está ocupado con el trabajo, hace tiempo que no tienen sexo. Tras charlar con su vecina, le recomendaron ir a un salón de masajes con aromaterapia para aliviar el estrés. Tras ir, se convirtió en una esposa tan adicta al masaje que arqueaba la espalda de placer.