Vinimos a visitar a mi prima después de mucho tiempo, y fue genial ver que a Nanazuki todavía le gustábamos. Dijo que sus primas eran las que más amaba, ¡e incluso se acercó a nosotras! Pero su cuerpo tan desarrollado nos impidió resistirnos. Al ver que no le importaba hacer cosas eróticas, la obligamos a lamernos el pene y la follamos con fuerza hasta quedar satisfechos.