Una oficinista cansada pide un masaje, y una recién llegada, Oguri Misao, aparece en el hotel. Empieza el masaje disfrazada de ropa interior de papel, pero el cliente introduce los dedos con fuerza, masajeando sus suaves pechos y atacándola sin descanso a pesar de su resistencia. Al día siguiente, se reencuentran en el salón de masajes, donde ella lo obliga a masturbarse y a practicarle una garganta profunda. En lugar de resistirse, experimenta una oleada de placer. Tiembla y sufre espasmos al llegar al clímax. Luego es sometida a una penetración anal sin protección, de pie, colapsando por completo. El tormento continuo la deja temblando.