¿Existe realmente una vida matrimonial tan trágica? Hua se casó con el hombre que más odiaba; incluso rozarlo le ponía la piel de gallina. Tras el matrimonio, el hombre que la había conquistado la trataba como si fuera su propia posesión, destrozando su hermoso rostro y sus grandes pechos a diario. La pobre Hua siempre lloraba, soportando este sufrimiento a diario.