Su hermana siempre llevaba un sujetador sin mangas, con los pechos completamente al descubierto. Al ver sus pechos al descubierto, no pude evitar mirarla, aun sabiendo que no debía. Siempre me pillaba mirándola, y esta vez no fue la excepción. Mientras descansaba en la sala, me encontré con su hermana. Sus pechos seguían completamente al descubierto. Los miré, y su hermana también me miró. "¿Qué miras?" Estaba nervioso. Solo podía decir que la estaba mirando. Su hermana dijo: "¿Tienes una erección, verdad?". Estaba tan avergonzado. Su hermana me había descubierto. No quería contarle a mi novia este secreto. Desde ese día, empecé a esconderme detrás de ella, dejándome seducir en secreto por su hermana. Ya fuera durmiendo o en el baño, cuando ella quería, me seducía. Su lengua se enredaba en mi cuerpo, haciéndome perder la cabeza. Sus hermosas nalgas rebotaban en el aire, destrozándome la razón. Su hermana ni siquiera me dejaba eyacular sin condón... ¡Ah! ¡Olvídalo! ¡Eso es todo!
Comentarios