Aya, una popular profesional que trabaja en una gran corporación, siempre sonríe, lo que hace que quienes la rodean la perciban como una persona amable. Sin embargo, es incapaz de mantener su identidad sin masturbarse, pues posee un deseo sexual increíblemente fuerte. Debido a la masturbación prolongada y al lavado de cerebro, ha desarrollado un monstruo insaciable e insatisfecho. De repente, un compañero de trabajo que se saltó el último autobús se va, obligándola a quedarse allí semi-obligada... Obligada repentinamente a una sesión de abstinencia sexual no planificada, Aya soporta la masturbación, pero poco a poco pierde la razón y comienza a masturbarse con los objetos personales de su compañero...
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